Ayer olvide comentaros un luctuoso acontecimiento que marco el resto de viaje. Antes de cruzar la frontera y llegar a Ainhoa pare en una estacion de servicio a llenar el deposito, ya sabeis que en Francia la gasolina es mas cara. Como no tenia activado el rooming en el nokia n70 que me acompañaba desde hacia un año y pico, llame a mi señora para indicarle que iva a estar unas horas en territorio frances y que por lo tanto no podria localizarme. Estuvimos hablando unos minutos y al colgar la llamada, como las manos estaban un poco humedas, el telefono resbalo estanpandose contra el suelo aceitoso de la gasolinera. Poco pude hacer, la pantalla estaba totalmente destrozada y el sentimiento de culpabilidad me llevo a fustigarme mentalmente durante un buen rato. Ya resolveria el problema mas adelante, me quedaban aun muchos kilometros para preocuparme de un puto telefono.
El dia, como sabesis, fue bastante movidito, y no quise complicarlo aun mas buscando una tienda de moviles y haciendo un gasto innecesario.
Cuando llegue al camping por la noche, intente recordar el numero movil de Isa, que estaba en la playa junto a Isabel y mis queridos suegros. La cabeza no estaba muy colaboradora, y entonces decidi llamar a mi madre para que fuese ella la que hiciese de operadora e indicase a Isa mi nueva situacion telematica. Le indique a mi progenitora que mas tarde la llamaria para que me confirmase que habia hablado con mi dueña y explicado mi situacion, y que al dia siguiente, cuando llegase al camping la llamaria al numero de telefono movil que Isa le daria a mi madre. Para ello, pasados unos 20 minutos, volvi a llamar a casa de mis padres y tome nota en la libretita del numero movil en cuestion.
Tambien podia haberlo hecho de otra manera, pedirle a mi madre el movil de Isa y llamarla yo directamente, pero como os digo, la cabeza no estaba muy despierta.
Y aquí, aparentemente, se acabo el affaire telefonico.
